por Padilla, C. René

La legislación relativa al año del jubileo (Lv 25), que marcaba el final del séptimo ciclo de siete años sabáticos, es de importancia particular para entender lo que Dios demandaba de su pueblo en relación con la tierra,. En ese año se dejaba en libertad a los israelitas esclavizados a causa de sus deudas y se devolvían las tierras a las familias que, por razones económicas, se habían visto obligadas a venderlas en el transcurso de los cincuenta años.
En primer lugar, el jubileo da por sentado que, como afirma el Salmo 24:1, Dios es el dueño de la tierra y que él la distribuye equitativamente, en calidad de préstamo, entre todas las familias de Israel a fin de que todas ellas tengan acceso a los recursos que requieren para cubrir su necesidad de sustento para la vida.

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